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Nuestras Bases

Nuestro compromiso es encontrar, con nuestros clientes, respuestas a todas estas “interrogantes de futuro”.

Por ello, es importante entender “cómo trabajamos“, cómo nos gusta relacionarnos e interactuar con nuestros clientes, su equipo humano y sus procesos de transformación.

Trabajamos desde 5 fundamentos:

  • el Modelo de Relación con nuestros Clientes
  • el Marco de Trabajo con las Personas
  • la Perspectiva Sistémica
  • la Conexión con el Propósito y Valores
  • Apertura a la Cooperación y Co-Creación

Nos gusta el trabajo que hacemos. Vivir en los retos de transformación de las organizaciones y el crecimiento de las personas es profundamente enriquecedor y satisfactorio. Pero los proyectos son complejos, los tiempos y recursos limitados y las dificultades y presiones en estas iniciativas son muchas.

Por ello, consideramos fundamental el modelo de relación que, como partners, establecemos con nuestros clientes, para formar una alianza sólida y un compromiso mutuo.

Así, en nuestro acercamiento a proyectos y clientes proponemos un formato de relación diferencial y “auto-exigente”, de compañeros de viaje, que resumimos en 6 claves

Nuestro Marco de Trabajo con las Personas

Más allá de que disponga de una estructura competitiva y adecuada, se suele decir que una organización es sana “cuando sus profesionales se sienten bien en ella y trabajan eficientemente y alineados con su propósito”, es decir, cuando hay equilibrio entre la dimensión organizativa y la dimensión humana.

En los procesos de transformación, el foco en las Personas es fundamental: son la esencia del porqué y para qué de las organizaciones. Para ello:

  • Desde el punto de vista humano, nos centramos en la persona para integrar sus diferentes dimensiones: conducta, pensamiento, emoción y cuerpo. Cualquier cambio que se produce en cualquiera de estas dimensiones impacta en las demás y, por eso, las intervenciones que las integran producen resultados más duraderos y de crecimiento exponencial, tanto desde el punto de vista personal como organizacional.
  • Desde el punto de vista sistémico, consideramos que las personas en una Organización están inmersas en los diferentes sistemas a los que pertenecen y en continua interrelación y “negociación” con ellos, en función de los roles que se le atribuyen.

Con este enfoque dual humano-sistémico buscamos conseguir distintos fines:

  • Un ajuste saludable y creativo, entre las necesidades personales y las organizacionales.
  • El desarrollo de una motivación intrínseca y trascendente.
  • Un impacto positivo en los vínculos personales (que se afianzan), en las resistencias al cambio (que disminuyen), en la madurez personal y profesional (que aumenta), en la capacidad para encontrar un sentido a lo que uno hace y en la autoestima (afianzándola).

Comprender las dinámicas sistémicas

En las organizaciones, como organismo vivo que son, las dinámicas del “todo” influyen en y por encima de las personas que la constituyen. Las personas están inmersas en los diferentes sistemas a los que pertenecen y en continua interrelación y “negociación” con ellos, en función de los roles que se le atribuyen.

Sólo si comprendemos estas dinámicas sistémicas -que suelen estar en la base de los problemas- podremos trabajar en el ámbito personas con seguridad y efectos duraderos en el tiempo.

Por ello, en el complejo e interconectado mundo actual, es clave aplicar esta perspectiva sistémica, que contempla el “todo” y las “partes” (el bosque y los árboles), así como las conexiones entre las partes, y estudia el todo para poder comprender las partes. Es lo opuesto al reduccionismo, es decir, la idea de que algo es simplemente la suma de sus partes.

La perspectiva sistémica ve los patrones y las estructuras de la organización a través del tiempo, desde arriba y sin perder de vista los detalles de los procesos, los recursos y las personas que la componen. La aproximación sistémica nos permite, de una forma muy ordenada y estructurada disponer de una visión de conjunto de cada organización, de sus subsistemas relevantes y de las dinámicas positivas o negativas que se generan entre ellos.

La Importancia de la Conexión con Propósito y Valores

Obviamente, para su consecución, los procesos de transformación necesitan, como estamos viendo, un componente estructural, relacional y procedimental. Pero, cuando observamos las organizaciones duraderas y de mayor éxito, encontramos en ellas una característica común: su capacidad para compartir una imagen del futuro que se quiere crear, consecuencia siempre de un liderazgo inspirador.

Efectivamente, cuando en una organización hay una visión genuina, lo que hoy conocemos por “propósito”, la gente no se esfuerza ni aprende porque se lo ordenen, sino porque lo siente y desea, porque está comprometida con el proyecto. Es este otro componente, la conexión con el propósito y los valores de la organización, más intangible pero crítico, el que marca la diferencia, el logro de resultados excelentes.

De esta forma, una organización sana, que se dirige hacia el futuro, debe tener siempre presente y en su memoria a sus impulsores, a sus valores y a todas las personas o entidades que han contribuido con su esfuerzo para el crecimiento o para la supervivencia de la entidad (memoria organizacional), que han hecho posible esté hoy donde está y sea lo que es. Y, de la misma forma, debe lograr que todos sus miembros actuales sean y se sientan reconocidos por lo que son y por lo que aportan.

Este reconocimiento constituye una fuerza poderosa e imprescindible para definir, apoyar y ejecutar el propósito y la estrategia de futuro que en cada momento necesita la organización y representa un apoyo vital ante los desafíos y dificultades que se va a encontrar en el camino.

Por ello, es uno de los aspectos clave que trabajamos al evaluar la situación sistémica de una organización, aplicando entre otros, los conocidos principios sistémicos de orden, pertenencia y equilibrio dar-tomar.

Apertura a la Cooperación y Co-creación

Innovación y Diversidad

Los proyectos de transformación y sostenibilidad organizacional abren un vasto espectro de necesidades, opciones y alternativas, en buena medida innovadoras, pioneras o con algún grado de incertidumbre en su realización. Hablamos de proyectos en los que, habitualmente, se quiere ir algún paso más allá respecto de lo ya conocido y experimentado.

Los requerimientos suelen ser de una gran diversidad, especialización y singularidad, e, incluso, inconcretos o “por descubrir”.

Por ello, es necesario que iniciativas y profesionales muy diversos trabajen coordinadamente, “descubriendo” nuevas facetas y utilidades gracias a la suma inteligente de habilidades y disciplinas aparentemente distantes. Y nos hacen falta miradas desde perspectivas diferentes para abrir nuevas vías a los problemas conocidos. O aprovechar la experiencia de otras iniciativas ya más avanzadas en un campo concreto.

Claramente, pretender dar respuesta a todas estas demandas desde una visión de oferta clásica “mono-proveedor” no solo es inadecuado, sino inviable frecuentemente.

En consecuencia, nuestra apuesta ha sido abrir los límites del “sistema de oferta”: fomentamos un ecosistema de oferta abierto a la cooperación y co-creación con profesionales e iniciativas comprometidas en la transformación social y organizacional y que ya están abriendo camino en distintos campos de innovación social y organizacional. Usando la terminología de paradigmas organizacionales de Laloux, promovemos un ecosistema TEAL en el campo de la oferta, algo hasta ahora no experimentado.

Gracias a este contexto, podemos configurar flexiblemente el mix de profesionales, miradas y disciplinas que cada proyecto nos pide. Y todos, nuestros clientes y todos los que conformamos este ecosistema, aprendemos más y avanzamos más deprisa.