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Envueltos en un cambio de paradigma...

El periodo de "cohabitación"

El siglo XXI está señalando con claridad el final de una época, referencia de nuestro mundo durante los dos siglos anteriores: la Era Industrial. Nos ha aportado bienestar e importantes avances y aún marca nuestras formas de vida actuales, pero se muestra ya como insostenible desde diversos puntos de vista.

Si bien nos encontramos con distintas visiones y perspectivas –nos cuesta ver y aceptar los cambios-, son ya muchas las voces cualificadas que parecen coincidir en que el sistema actual, “capitalista” o de la “segunda revolución industrial”, va dejar de ser progresivamente el modelo predominante y que, por tanto, estamos ya en tiempos de cambio de paradigma social y económico hacia un nuevo modelo (¿la 3º Revolución Industrial, la Revolución Digital…?).

Y, como siempre ocurre en estos cambios cruciales, llegaremos al próximo modelo a través de un periodo de cohabitación, de varias décadas, de hibridación y coexistencia entre el modelo actual y el futuro…

¿Ante un complejo problema o un gran reto…?

Desde Qáurea creemos firmemente en esta segunda opción. Ante las organizaciones se abre un reto verdaderamente ambicioso: ser protagonistas de esta gran transformación, trabajando por su sostenibilidad y, por tanto, por la de las personas, la sociedad y del entorno, nuestro planeta, que nos acoge.

 No es la especie más fuerte la que sobrevive, ni la más inteligente, sino la que mejor se adapta. 

Charles Darwin

Tiempos de Transformación

La evolución de nuestra sociedad en las últimas décadas ha sido vertiginosa: globalización, digitalización, internet, avances en la ciencia y conocimiento, tecnologías emergentes, etc.

Este “vértigo” no parece casual, ni pasajero sino, tal como reflejan ya expertos e investigadores sociales, es el indicador de un cambio de paradigma del sistema social y económico actual, tan intenso e impactante como en su día fueron la primera y segunda revolución industrial.

Así, expertos como Peter Senge, pionero del pensamiento sistémico, ponen foco en la no sostenibilidad del actual sistema, continuista del modelo industrial, por el deterioro medioambiental y la desigualdad social que está generando y la necesidad de desarrollar modelos más justos y equilibrados.

Otros, como Jeremy Riffkin, anticipan su final como sistema dominante, al “morir de éxito”: el incremento de productividad está llevando los costes marginales de muchos bienes y servicios a casi a cero (con ello, los beneficios desaparecen) y al agotamiento de los recursos naturales. Y pronostica una nueva perspectiva social y económica, colaborativa, el “procomún colaborativo”, que desplazará progresivamente al actual sistema, que se “autodestruye” y pierde protagonismo.

También percibimos en nuestra sociedad una demanda significativa de “una nueva economía”, con muchas iniciativas tangibles como la economía circular, la economía del Bien Común (Felber), la economía social entre otras. La propia Unión Europea las ha reconocido como aportaciones de interés, auspiciando acciones para su promoción.

Nos esperan pues, unos tiempos, complejos y apasionantes, “revolucionarios”, de innovación, transformación y adaptación, como siempre ha ocurrido en los cambios de paradigma… Y, las organizaciones, no pueden, no van a estar, ajenas a esto.

 Para resolver los problemas que nos acucian hoy, debemos pensar en qué necesitarán las generaciones futuras y cómo debemos actuar para ser buenos ancestros. Para que nos recuerden con cariño y no con ira.  

Paul Saffo, Universidad Stanford

Un Desequilibrio preocupante

Desde la perspectiva de mayoría de las organizaciones, los cambios han sido igualmente intensos y profundos. La globalización y la digitalización han formado un gran mercado dinámico e hiper-competitivo, que ha forzado un cambio radical en casi todos sus subsistemas organizativos -Comercial, Marketing, Innovación, Producción o Infraestructura-, afectando su alcance, productividad e impacto.

En poco se parecen hoy nuestras organizaciones a los del último tercio del siglo XX… De una manera progresiva e imparable, el contexto ha ido empujándolas a llevar a cabo su transformación “exterior”, tangible, de corto-medio plazo y muy sustentada en la aplicación masiva de tecnología.

Pero, en contrapartida, hay un subsistema, las Personas, transversal a todos los demás y crítico para el éxito conjunto que, paradójicamente, ha cambiado relativamente poco. El paradigma organizacional y modelo de relación se mantiene muy cercano al tradicional de la segunda revolución industrial, jerárquico-piramidal, establecido hace un siglo. Sin embargo, debe atender y cubrir demandas radicalmente diferentes, más complejas, urgentes y exigentes, de los demás subsistemas…

Este desequilibrio y falta de armonía en el crecimiento de los subsistemas organizativos explica, en buena medida, el grado de tensión, cansancio, incertidumbre e insatisfacción que viven hoy tantas organizaciones y, con ello, la desmotivación, desorientación y falta de perspectiva de muchos de sus profesionales.

En un momento de tantos retos, cambios e incertidumbres, esta transformación “interior” pendiente no puede postergarse más. Está en juego la viabilidad y sostenibilidad de las organizaciones.

No es un objetivo sencillo: es, en gran medida, un “intangible”, de medio-largo plazo y su fundamento, el crecimiento y cambio de modelos mentales de las personas y la evolución de los paradigmas organizacionales. Nada menos.

Es, sin duda, el mayor desafío organizacional actual: ser capaces de anticipar y adaptarse a lo que nos exijan los complejos próximos años.

Ahora, las Personas

Las turbulencias y retos originados por la metamorfosis en curso del entorno socio-económico son muy relevantes y las organizaciones, al servicio de la sociedad y actores principales en estos cambios económicos y sociales, no pueden -no deben- permanecer estáticas, reactivas, observando simplemente cómo cambia y evoluciona radicalmente el mundo donde se desarrollan…

Paradójicamente, algunas organizaciones parecen focalizar su reto de transformación exclusivamente en la “transformación digital”, en gran medida bastante avanzada, sin percatarse de que su paradigma organizativo y de relación sigue estancado en el modelo industrial tradicional…

Para velar por su futuro, por su sostenibilidad, cada organización, debe comprender la idoneidad o no de su modelo organizativo y nivel de conciencia actual. Y, desde esa realidad, trabajar para definir su propósito y estrategias de futuro, para encontrar cuál es el modelo y nivel que necesita para alcanzarlo.

Observando y valorando las diversas iniciativas y propuestas que hoy afloran, que buscan nuevos equilibrios, más justos y sostenibles. Como el modelo de la economía del bien común de Christian Felber o propuestas como las organizaciones Teal y los nuevos paradigmas organizacionales, que anticipa Frederic Laloux, como alternativa de futuro a las actuales estructuras organizativas piramidales y jerárquicas, etc.

Es una transformación que debe ser protagonizada desde dentro, ineludiblemente, por su subsistema más valioso, las personas.

Transformación Organizacional para la Sostenibilidad

Este es el sentido y la razón de ser de Qáurea: acompañar a las personas y organizaciones en su trabajo sistémico de cambio y transformación interior, para lograr su máxima sostenibilidad futura.

Co-creando, junto con nuestros clientes, cómo intervenir en el subsistema “Personas” de sus organizaciones, para fortalecerlo y adecuarlo a las exigencias del resto de subsistemas organizacionales y estar preparados, ya como sistema único, para atravesar con éxito la “revolución” que tenemos en marcha.

Estamos en periodo de cohabitación amplio pero, para la transformación interior, un proceso necesariamente lento, no hay demasiado margen...